Desde la Unión de Funcionarios Municipales de Chile (UFEMUCH), hemos observado con preocupación el aumento de denuncias por irregularidades en diversas áreas del sector público y municipal. Estas situaciones incluyen malas prácticas administrativas, contrataciones poco transparentes, uso indebido de recursos fiscales y, en algunos casos, redes de corrupción que comprometen el espíritu del servicio público.
Estas circunstancias no solo menoscaban la confianza ciudadana en las instituciones, sino que también afectan directamente a los trabajadores municipales honestos. Ellos cumplen diariamente con sus funciones de manera responsable, a menudo en condiciones precarias y con escaso reconocimiento.
En este contexto, el rol de la Contraloría General de la República es crucial. Sin embargo, en UFEMUCH nos preocupa una actitud que, en ciertos casos, ha sido más reactiva que preventiva. Hemos notado una tendencia a centrarse en denuncias mediáticas, sin considerar el debido proceso ni el contexto laboral real de los funcionarios. Hemos sido testigos de cómo se generaliza la sospecha sobre los trabajadores, instalando en la opinión pública una duda que no distingue entre responsabilidades políticas, administrativas o funcionales.
Como organización nacional, defendemos la probidad, la transparencia y la rendición de cuentas, pero también exigimos que se respete la dignidad de los trabajadores municipales. Es imperativo que las investigaciones se desarrollen con seriedad, imparcialidad y respetando los derechos fundamentales de quienes cumplen una función pública.
UFEMUCH reafirma su compromiso con un Estado al servicio de las personas, que funcione con ética, eficiencia y respeto hacia sus trabajadores. Al mismo tiempo, exigimos que los organismos de control y fiscalización actúen con objetividad, evitando caer en campañas que politizan la función pública o en juicios anticipados que estigmatizan a miles de funcionarios honestos.
En un momento en que se discute la modernización del Estado, recordamos que no habrá una transformación real sin fortalecer el empleo público, dignificar el trabajo municipal y combatir la corrupción desde sus raíces, no solo en sus manifestaciones superficiales.








